Detección temprana de la diabetes

¿Qué es la diabetes?

  • La diabetes es una enfermedad crónica, muy frecuente que se presenta en el 6% de la población. Se caracteriza por la elevación de la glucosa en sangre.

Hay dos tipos de diabetes:

  • TIPO 1, llamada infanto juvenil.

  • TIPO 2, o del adulto.

¿En qué se diferencian estos tipos de diabetes?

¿Por qué la importancia de la diabetes?

La diabetes es una enfermedad no curable, pero su detección temprana y control permiten prevenir sus complicaciones y desarrollar una vida plena y productiva.

El aumento de azúcar en la sangre, glucosa, lesiona los vasos arteriales y progresivamente altera órganos y funciones. A nivel ocular produce lesiones en la retina que progresan a la ceguera. Afecta el funcionamiento renal, llevando a un nivel de insuficiencia que puede requerir diálisis, aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebro vascular y dos de cada tres amputaciones de miembros inferiores son debidas a la diabetes.

La falta de control de la enfermedad y la prevención inadecuada de sus complicaciones producen graves consecuencias en la salud de los diabéticos.

Si usted tiene alguno de estos síntomas, efectúe ya su consulta de control:

  • Mucha sed y apetito.

  • Aliento comúnmente denominado “manzana verde”,

  • Aumento de la frecuencia y cantidad de orina, incluso de noche.

  • Piel seca.

  • Cansancio.

  • Debilidad.

  • Heridas que cicatrizan lentamente.

Riesgo de Diabetes Tipo II

El riesgo de adquirir la diabetes del adulto (a partir generalmente de los 40 años) aumenta con las siguientes características: antecedentes familiares de la enfermedad, exceso de peso, hipertensión arterial, sedentarismo, colesterol elevado en sangre, mujeres que han tenido diabetes gestacional o hijos de más de 4000 gramos.

¿Cómo detectarla?

Con un control clínico periódico, en especial si se es portador de algunos de los factores de riesgo antes mencionados.

¿Cómo cuidarse?

Adoptando un modo de vida más sano. El diagnóstico temprano permite una evolución controlada de la enfermedad.

Consejos

  • Mantener el control de la glucemia.

  • Controlar la tensión arterial.

  • Alimentarse saludablemente: reducir las grasas de origen animal, evitar los dulces, controlar el consumo de sal, incorporar más frutas y hortalizas frescas, pescado y cereales.

  • Controlar el peso corporal.

  • Hacer actividad física moderada en forma regular.

  • Evitar el tabaco y el alcohol.

  • Visitar al médico periódicamente.

  • Cumplir con los consejos e indicaciones de su médico tratante.

  • El diagnóstico temprano es fundamental.